lunes, 15 de julio de 2019

Las dos fases del emprendimiento: supervivencia y expansión

El emprendimiento es un proceso dividido en varias fases. La primera de ellas es la que podríamos denominar, tal vez con un poco de melodrama, la «fase de supervivencia». 

Se trata de una fase crítica en la que todo, desde la construcción del branding de nuestra nueva marca hasta las estrategias de marketing llevadas a cabo para publicitarla entre el público objetivo, tiene un peso vital en la consolidación del negocio. Es un error considerar en términos binarios las opciones de un negocio, pero en esta primera etapa es una realidad que solo hay dos posibilidades: fortalecerse o morir.

Las empresas recién nacidas rara vez disponen de fondos económicos de emergencia para sobrevivir a un batacazo motivado por una mala gestión o por un fracaso rotundo. 


Si la persona que emprende ha sido lo bastante precavida como dedicar uno o dos años enteros a ahorrar antes de invertir en su negocio, o si tiene la suerte de contar con apoyo familiar de poder adquisitivo alto, tal vez pueda arreglar la situación mediante el uso de parte de esos fondos anexos o la solicitud de préstamos bancarios o créditos rápidos de WannaCash.es, lo que estime más conveniente y práctico en función de la situación actual de su proyecto y sus opciones.

Si se sobrevive a la primera etapa, si la empresa consigue fortalecer su imagen de marca, crear un valor diferencial prolífico, disponer de un buen equipo de trabajo y fidelizar una base sólida de clientes, la segunda fase es más sencilla: la expansión. Dicha expansión, en función de su éxito o de su rapidez, puede derivar en la amplitud del equipo y de la oficina, o incluso en la apertura de franquicias o de oficinas secundarias en zonas geográficas estratégicas. 

Las posibilidades son varias y, mientras más ingresos reciba la cuenta de la empresa, más probabilidades hay de arriesgarse a usar un comparador de créditos para los objetivos expansionistas.

Hay que considerar estas dos fases y su interrelación antes de dar el paso decisivo de emplear grandes cantidades en la creación de un proyecto empresarial ambicioso. La prudencia es nuestra aliada.

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